(RECORD) Def Leppard - Def Leppard (2015)

Def Leppard no han vuelto a grabar ningún disco que se acerque a sus grandes trabajos de los 80s, y a estas alturas es bastante improbable que lo hagan. Sin embargo, su anterior disco de 2008, Songs From The Sparkle Lounge, cumplía a la perfección con el sonido rock melódico que caracteriza a la banda de Sheffield, y los cortes en estudio incluidos en el directo Mirrorball eran muy dignos dentro de su catálogo. Si sumamos el excelente estado del grupo, cómo se pudo comprobar en su gira española de hace dos veranos (doy fe de ello al vivir dos de las cuatro fechas, concretamente las de Madrid y Barcelona, siendo la fecha catalana un concierto irrepetible tanto en repertorio como entrega de los músicos) me había generado unas expectativas muy altas. Si no fuera poco, Dangerous fue mi primera toma de contacto con Def Leppard  (el disco), una canción que podría haber formado parte fácilmente de la cara B de Hysteria,  con un sonido muy potente.  

En definitiva, que me creí las palabras tanto de Phil Collen y Viv Campbell al afirmar que este era su mejor trabajo en décadas, pero una vez puestos en materia te encuentras que el álbum es un quiero y no puedo.  Hay temas que entran dentro de los cánones que se pueden esperar en un disco de Def Leppard pero hay otros que hacen deslucir en demasía esta nueva entrega, cosa que no me pasa con su anterior trabajo de 2008, un trabajo redondo de tan sólo diez temas (canciones cómo Go, Cruise Control, Tomorrow o Bad Actress entran con nota alta en la discografía del grupo). En el presente disco, nos encontramos con 14, y ante tan larga duración, uno ya puede intuir de antemano que dos o tres son posibles descartes.


Lets Go, tema que abre el disco, resulta ser una copia barata del clásico del grupo Pour Some Sugar On Me,  con unos coros indignos para una banda como los Leppard, más propios de cualquier grupo de pop juvenil. Por suerte Dangerous, ya comentada anteriormente, hace a uno recuperar la cordura, buenísimo tema en la onda Mutt Lange. Man Enough es una grata sorpresa en cuanto a un sonido totalmente desconocido hasta la fecha por el grupo, el sonido funk, muy en la línea de los Queen más disco de Another One Bites The Dust.




We Belong es la primera balada del disco y nueva decepción,  tema muy azucarado e insulso. Para completar la sobredosis de ternura,  Joe Elliot comparte tareas vocales con el resto de sus compañeros de grupo, algo más acorde para cualquier boyband rompe bragas,  impropio para un grupo que se quiere comparar con los grandes nombres del rock, ya sea Led Zeppelin, The Who o Queen.


Recupera el disco el ritmo con Invincible y Sea of Love, para servidor, los cortes más inspirados de todo el plástico. El primero es un medio tiempo con un ritmo muy marcado por Rick detrás de los parches, casi sonido punk, hasta la entrada de las guitarras derivando a un un sonido más classic rock, mientras la voz de Joe prácticamente susurra a lo largo de todo el tema. Esta canción en concreto me transporta directamente al estupendo single Work it Out, del ninguneado disco Slang. La segunda directamente es el tema más brillante de todo el trabajo, un tema pegadizo con el dúo de guitarras en primera línea de combate, y rematado con un estribillo marca de la casa que engrandece el tema hasta niveles estratosféricos.

Volvemos a bajar la marcha con un tema prescindible, Energized, con una base rítmica muy moderna y una melodía totalmente aburrida, recuerda a los descartes de Slang o X, mejor pasar página con All Time High, un tema de rock energético, perfecto para aliviar el mal trago anterior. Battle of My Own es un tema interesante, al igual que en Man Enough, vuelven a salir de su zona de confort mostrando su faceta más rustica a ritmo de acústicas para luego expandir el sonido a mitad de canción. BrokenBrokenhearted recupera el sonido rock más en la línea de las bandas clásicas de los 70s, al igual que Forever Young, otro tema de hard rock directo con una melodía pegadiza.

Quizá aquí deberían de haber pisado el freno y haber puesto punto final, ya que los tres cortes que cierran el disco suspenden con nota. Empezamos por Last Dance, de nuevo una balada acústica, con algo más de solera que We Belong pero sin sustancia.  Le sigue Wings of Angel, un tema que podría pasar por un grupo alternativo de los 90s pero aquí se hace difícil de digerir. Cierra el plástico Blind Faith, una canción intimista con arreglos orquestales, bastante pausado, gana algo de energía en el tramo final con Joe regalando falsetes, pero en conjunto bastante tórrido.


Disco irregular este nuevo trabajo de Def Leppard, si bien hay 5 o 6 canciones que podrían hacerse hueco entre los clásicos de la banda, bien es cierto que en conjunto el disco flaquea,  más si lo comparamos con sus obras anteriores sin tener que recurrir a los inalcanzables Pyromania y Hysteria.
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About Toni Martos

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