(CINE) La leyenda de Fargo

No me aventuraré en afirmar que la segunda temporada de Fargo es mejor que su antecesora, pero sí me atrevo a situarla a su mismo nivel, aquel que haya disfrutado de esta segunda entrega podrá confirmar que no estoy loco. Dicen que lo más difícil es mantenerse en la cima una vez se corona, habrá quien se aventure en decir que la continuación supera a la primera, quizá por la excitación del reciente visionado, yo seré más prudente, aunque el corazón ahora mismo me dicte lo contrario, y mantendré un empate técnico entre ambas entregas. Pero lo que sí puedo afirmar en mayúsculas es que Fargo, la serie, al igual que el Oscarizado largometraje de los Coen, ya se ha convertido en leyenda.



Cómo si de dos entes independientes se tratase, las dos entregas se pueden entender por si solas, pero se perdería infinidad de detalles que se han hilvanado cómo si del mismísimo traje de Napoleón se tratase. Era un secreto a voces que la trama de esta secuela iba a viajar en el tiempo hasta 1979 para tratar el caso de la masacre de Sioux Falls, hecho que es citado constantemente  por Lou Solverson durante la primera temporada (interpretado por Keith Carradine), un policía ya retirado que contaba con 33 años cuando los hechos ocurrieron. 

Fargo versión 2.0 narra la disputa entre dos bandas mafiosas que dejaran todo un reguero de sangre a lo largo y tendido de tres localidades de tres estados diferentes: Fargo (Dakota del Norte), Luverne (Minnesotta) y Sioux Falls (Dakota del Sur), principal baño de sangre de toda la trama. Será investigado por Hank Larsson, sheriff y abuelo de Molly (protagonista en la primera temporada) y el padre de esta, Lou. Ambos, habituados al sosiego de patrullar una ciudad tan pacífica cómo Luverne, se verán en medio de una enorme ristra de mafiosos, quienes no dudaran en apretar el gatillo, independientemente de la persona o autoridad que les plante cara.


La colección de criminales merece todo un punto y aparte, es tal el número de personajes de dudosa bondad que cuesta enumerarlos. Por un lado, tenemos los miembros de la Familia Gerdhart, familia venida de la Alemania nazi que extorsiona y controla los negocios en Dakota del Norte. La muerte del patriarca del clan, hace entrar en disputa a todos sus miembros, quienes no aceptan cómo una mujer, madre de la familia, ocupe el trono dejado por su padre. La ausencia de la figura paterna es vista por la mafia de Kansas cómo una debilidad en la familia e intentará arrebatarle el mercado. Será el carismático mafioso Mike Milligan, con la ayuda de los hermanos Kitchen (imposible no acordarse de cierto par de matones vistos en la primera temporada) quienes intenten ajusticiar a los Gerdhart. Ante tanto pistolero, entrarán en escena la inestable Peggy y el bonachón de su marido Ed, más conocido cómo el Carnicero de Luverne, quienes se verán desbordados en un mundo tan ajeno a ellos como es la organización del crimen.

Una historia brillantemente narrada, dentro de un escenario marcado por aquel fijado por los hermanos Coen en 1996, un paisaje desolado bajo un manto blanco de nieve teñida del rojo más sanguinario. La decoración está cuidada de manera exquisita, todo te transporta a la década de los 70s, la ropa, la decoración, los peinados, todo bajo una cálida fotografía, destacando un recurso poco habitual y que aquí funciona a la perfección, las pantallas partidas con dos acciones simultaneas. Cada movimiento es embellecido con una adecuada banda sonora, increíble el empezar sonoro del capítulo final.




Los lazos con la primera entrega se presentan de manera muy sutil, evidentemente el fuerte vínculo familiar de Lou con la primera entrega queda fuera de dudas, pero es de suma elegancia cómo han relacionado ciertos personajes, casi de manera imperceptible, en especial durante el epílogo de esta temporada. El elenco de actores no lo tenía fácil de antemano para poder eclipsar el carisma de Lester Nygaard y su colega Lorne Malvo, pero realmente han conseguido brillar con luz propia cada escena. Sin duda destaca por encima de tanto matón el enorme papel de Kirsten Dust interpretando a Peggy, uno de los personajes más dulces y diabólicos, quien reproduce la pésima encarnación del sueño americano.

En total diez capítulos con historia redonda, apoyada de subtramas de gran calidad, con una línea argumental perfectamente estructurada, manteniendo al espectador boquiabierto con cada capítulo. Todo ello gracias a su creador Noah Hawles, quien ya ha confirmado una tercera temporada con fecha a estrenar no antes de 2017. De momento toca disfrutar con la mejor serie de todo el año, y sin lugar a dudas, una de las mejores de la historia.



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About Toni Martos

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