(CONCIERTO) The Darkness - Sala Bikini, Barcelona - 14 de Enero 2016






Barcelona fue la ciudad elegida para inaugurar el tour español de The Darkness con motivo de la publicación de su último trabajo en estudio, Last of Our Kind (Crítica aquí). Esta cita se me presentó como una fecha obligada en mi calendario de conciertos, ya que me serviría para poder presenciar en vivo por primera vez al grupo británico, además del enorme interés que me habían despertado tras disfrutar enormemente el citado disco de presentación. Realmente no sabía que me iba a encontrar en la cita barcelonesa; por un lado la respuesta del público era toda una incógnita, el grupo ya no está de moda y no son precisamente vox populi; y por otro lado estaban las malas revisiones que tuvo el grupo en su primera cita con la ciudad condal por allá 2004, con la gira de su obra capital, Permission To Land. Pero en seguida mis dudas fueras disipadas en cuanto puse un pie en la barcelonesa sala Bikini.

Por un lado, destacar la cálida bienvenida del público de la Ciudad Condal a la nueva visita de la formación londinense. Ante una sorprendente enorme afluencia de público, el escenario se quedó pequeño para Justin Hawkins y compañía, quienes parecen haber resurgido de sus propias cenizas en esta segunda vida del grupo tal ave Fénix. Segundas partes nunca fueron buenas dicen, aunque, cómo en muchos tópicos, se rompe la maldición, y este es el caso de los británicos. Desde su vuelta al primer orden del rock han conseguido grabar dos enormes trabajos de rock, y solo nos faltaba por ver que tal trasladaban el buen trabajo plasmado en estudio al sufrido directo. 

Sin duda alguna el periodo de silencio entre ambas vidas del grupo les ha sentado de maravilla, no solo han grabado una excelente colección de canciones, sino que el grupo ha alcanzado un nivel estratosférico de directo. Quizá el tema de inicio Barbarian, tema que también abre su última obra, fue  lo más frío musicalmente de todo el concierto, una simple introducción que sirvió para acabar de calentar allí presentes ante la tremenda ceremonia que íbamos a vivir. Desde buen inicio las miradas se clavan en Justin Hawkins, todo un auténtico maestro de ceremonias, con tal entusiasmo que parece que sea la última noche sobre la tierra. Él ha nacido para ser la cara principal del espectáculo, y lo disfruta al 100%. Coge todos los clichés de Freddy Mercury pero desde una visión más llana. Con un humor netamente británico, el londinense no para de interactuar en todo el momento con la audiencia, les toma el pelo a las primeras filas, hace verticales, hace juegos vocales con el público, dando una lección de carisma y entusiasmo. Y por supuesto musicalmente estuvo de sobresaliente, cantó a la perfección, hizo sus estilosos falsetes, lanzó estruendos solos, e incluso tocó el piano.

La parte instrumental está totalmente engrasada con Dan Hawkins, el hermano menor,  quien lleva el peso musical del grupo lanzando algún solo puntual pero sabiendo en todo momento que el alma matter del grupo es su hermano Justin, mientras la sección rítmica compuesta por Frankie Poullain al bajo y  Rufus Tiger Taylor (hijo del mítico batería de Queen, Roger Taylor) suenan compenetrados tal reloj suizo.

Como era de esperar el cancionero de su célebre debut fue el que tuvo mayor respuesta, y la banda lo sabe de antemano, por los amplificadores sonaron 9 de 10. Growing On Me sonó tras el corte inicial y de ahí el concierto entró en altura a través de una montaña rusa llena de loopings de riffs y coreables estribillos. I Believe in a Thing Called Love, Givin Up, One Way Ticket, Get Your Hands Off My Woman o Black Shuck, fueron de los mayores aplausos del respetable, aunque las nuevas no pasaron desapercibidas, en especial Mudslide o Roaring Waters. Destacar que Justin sacó a relucir sus dotes de pianista en English Country Garden y Friday Night, acompañado por una pequeña niña avistada en la audiencia por el propio cantante. El final de fiesta, con una extendida versión de Love On The Rocks With No Ice, fue con el frontman, guitarra en mano, subido a los lomos de un roadie y paseándose entre los asistentes por toda la sala, cual Angus Young en sus recitales de los setenta.


La formación británica es ahora mismo un rara avis dentro de su especie, con un stadium rock propio de formaciones como Ac/Dc, Aerosmith o sus adorados Queen. Es por ello que aplaudimos el excelente estado de salud del grupo y esperamos que sigan ofreciendo celebraciones de rock cómo la exhibida en la capital catalana.






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About Toni Martos

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