(RECORD) Ratt - Infestation (2010)


Hace una eternidad que Ratt dejaron de estar presente. El pasado año 2015 su cantante principal, Stephen Pearcy, anunció su salida del grupo alegando los mismo problemas que ya le había llevado a abandonar la nave en dos ocasiones anteriores, problemas financieros y de egos, en especial con Warren DeMartini y Bobby Blotzer. Esta última formación del grupo murió tras la re activación del grupo en 2006, cuando las tres partes se consensuaron, dejando de lado a Juan Croucier, bajista original, quien se uniría al grupo en los últimos dos años de su existencia.

La noticia de la separación definitiva por parte de Pearcy, al igual que los últimos años del grupo, pasó totalmente desapercibida, nadie dentro del mundo del rock arqueó una ceja de incredulidad o resopló de resignación, directamente nadie le dio la menor importancia. Y es que no hay que engañarse, el grupo nunca consiguió atraer a un público diferente al que pueden atraer Mötley CrüePoison, y cuando un movimiento musical está totalmente muerto eso se paga. A pesar de todo, para servidor, es una pena saber que los grupos que más te gustan van desapareciendo sin más. Por suerte pude vivir en directo esta última vida del grupo en Barcelona en 2008, con el trío original más John Corabi en rítmica y Robbie Crane al bajo, quienes dieron un concierto muy potente, con un repertorio basado en sus dos primeros discos, y donde pudimos comprobar el buen hacer de un frontman cómo Stephen Pearcy, desprendiendo una arrogancia y chulería cómo si estuviera en pleno 1984. Un concierto de lujo para una cita nostálgica.

Dos años más tarde, tras un par de años que no se despegan de la carretera, cobrándose la salida de John Corabi quien es sustituido por el ex Quiet Riot, Carlos Carvazo, el grupo aprovecha su buen momento y deciden entrar en estudio para grabar su primera obra en 11 años, tras su disco homónimo de 1999. De nombre Infestation, el disco se publicó en 2010, y en él encontramos una potente colección de himnos que miran al pasado pero con una visión moderna. Con una perfecta producción, el sonido del disco es potente, sobretodo el sonido de guitarra y batería, que suena demoledora, y por supuesto las canciones, que parecen extraídas de discos cómo Out Of Cellar o Invasion Of Your Privacy, auténticos clásicos pero pasados por la licuadora del nuevo milenio. Mucha culpa es en parte por la voz rota de Stephen Pearcy que, aporta ese elemento clave en el sonido del grupo, y por supuesto, el sello distintivo del grupo con esos coros tan macarras. Sin duda, es uno de los mejores discos publicado por una formación de glam metal fuera de su época de gloria, de haberse publicado en la década de los ochenta hablaríamos de una de las joyas de la época.



La veloz Eat Me Up Alive abre el disco con un riff cortante muy heavy metal, un buen inicio aunque por suerte el resto del disco sigue la senda más clásica. Best of Me fue elegida cómo single de presentación, y reúne todos los ingredientes para entrar en cualquier disco clásico de la rata, con una melodía pegadiza, unos coros bien trabajados y un estribillo que hacían del tema un hit en potencia.  Y cierra la triunfal trilogía inicial A Little Too Much, mi favorita, con una riff muy marcado con Stephen rasgando la voz derivando en un estribillo con unos coros perfectos, de esos que se clavan durante días.


A pesar del sonido clásico del disco donde cada canción pueda recordar a tiempos anteriores, el grupo endureció el sonido dándole una energía adicional destilando un sonido más agresivo y fresco. Eso se nota en Look Out Below, enorme solo, y Last Call, con un ritmo vertiginoso con un precioso puente a mitad de canción emulando a ZZ Top. Last Weekend recupera el sonido más festivo con un sonido totalmente retro, que recuerda enormemente al clásico Lack of Communication, pero que es de lo mejor en todo el plástico. Bajan un poco las revoluciones con un rocknroll vacilon de nombre As God As It Get, y se modernizan en Garden of Eden, de nuevo demostrando su buen hacer en el estribillo, creando otro tema atemporal dentro de su discografía. Take a Big Bite sigue con el ritmo frenético, y llega la balada de rigor con Take Me Home, sin duda no los temas lentos no son su especialidad pero aquí están sublimes, lleno de matices con teclado acompañando el estribillo, una auténtica delicia. Cierre la acelerada Dont let Go, terminando igual que empezaron, con la sexta marcha puesta y desprendiendo una auténtica metralla de riffs a modo de colofón.

En líneas generales este trabajo póstumo de Ratt supuso un excelente epitafio en la vida del grupo, un disco que a pesar de la poca trascendencia que tuvo en su día, mejoraba las propuestas de sus contemporáneos, véase por ejemplo el mediocre disco que editaron Mötley Crüe con Sains of Los Angeles, aunque poco importaba, su éxito era cosa de otros tiempos. Hasta siempre Ratt!



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About Toni Martos

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