(RECORD) The Cult - Hidden City (2016)

Hidden City es el nuevo hijo dado a luz por los enigmáticos The Cult, grupo que a diferencia del resto de formaciones de su generación, no repiten ni formula ni patrones en cada una de sus entregas, todo lo contrario, derivan por diferentes estilos dándole su impronta personal. Quizá en los últimos años el grupo británico no se ha reinventado con tanta amplitud cómo en los primeros trabajos, donde se movieron desde la psicodelía punk al hard rock más directo, pero aún así el grupo nunca se queda quieto ante nuevos desafíos. 

Bajo la atenta mirada de Bob Rock detrás de los controles, el poder creativo del grupo sigue en manos del chaman Astbury y su inseparable compañero de fatigas Billy Duffy, quienes no han podido contar en esta ocasión con el bajista Chris Wyse, quien está actualmente bajo las órdenes de Ace Frehley y ha sido sustituido en estudio por el Jane's Addiction, Chris Chaney. El trono en la batería sigue siendo John Tempesta, fiel escudero de los británicos desde su ingreso en 2006, coincidiendo con el comeback del grupo tras cinco años de silencio.

Con un trepidante ritmo tribal marcado por Tempesta y un afilado riff de Duffy, Dark Energy nos da la bienvenida a este nuevo disco, décimo en su haber tras treinta años de carrera. El tema es una forma brillante de abrir el disco, tiene ritmo y energía, al igual que No Love Lost, un tema más pesado lleno de matices con un potente estribillo. Dance The Night sigue el buen inicio con un sonido más accesible, bebiendo directamente del glam británico de los setenta, a ritmo de pandereta por parte de Astbury, con Billy dando una nueva clase magistral sacando lo mejor de sí.

La excitación inicial es rota de manera tajante con In Blood, canción muy sosegada, con una atmósfera muy delicada con piano en primera línea, donde Ian parece meterse en la piel de Jim Morrison. Sigue en la misma tónica Birds of Paradise, aunque con más profundidad, con un aire muy melancólico aunque aquí Astbury, al estilo crooner, consigue imprimirle más fuerza al corte.

Hinterland nos devuelve a los The Cult más violentos con un cortante riff y un ritmo que gana potencia en el estribillo, muchos más directos se presentan en GOAT, un tema que suda rocknroll de bar, destilado directamente del sonido Electric. Deeply Ordered Chaos se pierde en ese ritmo tan pesado, con unos arreglos que no favorecen en nada a la canción, aunque por suerte volvemos a ver la luz con Avalanche of Light, un tema más fácil de digerir con un estribillo muy pegadizo. Lillies es sin duda el peor corte de todo el trabajo, con una base muy moderna, por suerte Heathens nos rememora el sonido combativo del grupo. Cierra el disco ese homenaje oculto a Bowie de nombre Sound And Fury, con la grave voz de Astbury haciendo las delicias del personal sobre piano y unos bellos arreglos.

No es de lejos el mejor disco de los británicos, de hecho es su entrega más floja desde el famoso disco de la cabra, en líneas generales el disco tiene grandes momentos de inspiración, sobretodo en los cortes más directos, y baja el nivel de exigencia en los momentos más íntimos. Pero por suerte para todos, es de agradecer que en pleno 2016 tengamos a una formación cómo The Cult en activo, una especie única donde en cada paso arriesgan y evolucionan alargando su sombra, por que no nos engañemos, siempre es mejor que Ian Astbury y Billy Duffy estén en sintonía. Que no cambien nunca.

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About Toni Martos

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