(RECORD) Wolfmother - Victorius (2016)


Hacía tiempo que no prestaba atención a la banda en propiedad de Andrew Stockdale, Wolfmother, recuerdo escuchar hasta la saciedad sus dos primeros discos - especialmente el de debut - y enamorarme perdidamente de su directo, sobretodo tras la colosal actuación de los australianos en la edición de 2006 del Azkena Rock Festival. Su sonido retro y su incendiario directo se me presentaba cómo algo bien avenido dentro de mí pero sin darme cuenta ese fuego se apagó progresivamente, al igual que su repercusión en el mundo musical. Quizá fueran los continuos cambios de componentes, o la nula presencia dentro de nuestras fronteras en sus posteriores itinerarios europeos, o los mediocres discos posteriores - Keep Moving, de Stockdale cómo artista en solitario, y New Crown, tercer disco bajo la etiqueta del grupo - seguramente sea la suma de todo lo citado anteriormente. Sin embargo la escucha de su carta de presentación, Gypsy Caravan, cómo single de adelanto de este cuarto trabajo bajo la etiqueta Wolfmother, Victorius, me hacía presagiar una vuelta por los derroteros de su obra magna y eso era una buena señal.

Es bien sabido que Andrew maneja los hilos del grupo a su antojo, desde la ruptura con los fundadores batería Myles Heskett y el bajista Chriss RossWolfmother dejo de ser un grupo para pasar a ser la banda de acompañamiento del vocalista. El vaivén de músicos ha sido una constante a lo largo de toda su carrera,  para la grabación de este nuevo trabajo la cosa no iba a cambiar, de hecho es el propio Andrew quien ha grabado las pistas de guitarra y bajo en su totalidad, con la ayuda de los baterías Josh Freese y Joey Waronker - aunque ambos no forman parte de la actual formación - todo bajo la atenta mirada del afamado productor Brendan O'Brien, quien se estrena aquí con el australiano. Se nota especialmente la calidad del productor si se compara el sonido con el trabajo anterior, New Crown, totalmente falto de un buen trabajo detrás de los controles.



Intentar hacer sombra a las piezas del homónimo plástico es arduamente difícil, así que lo mejor es introducirse en Victorius cómo un ente independiente, personalmente me ha funcionado. Diez canciones de corta duración, perfectas para viajar en el tiempo hacia el mejor rock destilado en los setenta, recuperando el sonido más primitivo del grupo, pero ampliando el horizonte creando a lo largo del sendero nuevos pasajes. Donde antes solo se veía en el lienzo el reflejo de Black Sabbath, ahora el dibujo se mezcla con la majestuosidad de Deep Purple, sumada a la ciencia ficción de Rush y se embellece con la fragilidad de Cheap Trick, creando un cuadro sonoro de alta calidad.

Las primeras impresiones siempre son buenas, es la aguja empezar a surcar el vinilo y darte cuenta que estamos ante un disco prometedor, y es que el inicio con los dos primeros cortes es demoledor, con épicas guitarras, un ritmo pesado estilo Sabbath y el característico timbre de voz de Stockdale, quien clava a la perfección a un joven Ozzy. Con la stoner The Love That You Give y la homónima Victorius apuestan con firmeza al caballo ganador del sonido más primario del grupo.  Sigue con un tempo algo más calmado y un dulce estribillo Baroness, cerrando una trilogía inicial de perfecta orfebrería. Se arman de acústica en Pretty Piggy, un tema festivo casi coral, con tintes folkies, propio de la love generation de San Francisco.

Vuelta al rock adrenalínico en City Lights, con un espacial órgano acompañado en todo momento un psicodélico riff. El corte parece hecho a medida para un largometraje de ciencia ficción, recordando por momentos a Rush o a los Cheap Trick de High Priest of Rhythmic Noise. Sigue auto plagio en The Simple Life con un trepidante ritmo, para volver a adentrarse en terrenos desconocidos hasta la fecha en Best of A Bad Situation, con un sonido A.O.R. propio de los clásicos Boston, con unos deliciosos coros. De los mejores cortes del disco.

Gypsy Caravan retoma la senda gloriosa del grupo con un nuevo homenaje a la formación de Birmingham, incluido el eco en la voz, el tema tiene suficiente cuerpo para entrar entre lo mejor de la carrera de la formación. Happy Face sigue el mismo derrotero pero algo menos inspirado, y cierra la épica Eye of the Beholder, dando por cerrado el circulo victorioso de esta cuarta entrega de los australianos. Si el fin de Stockdale era volver a re engancharnos con Wolfmother, sin duda con servidor lo ha conseguido. Nos veremos en la barcelonesa sala Apolo el próximo mes de mayo.


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About Toni Martos

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