(CONCIERTO) Chris Cornell - Barcelona 21 de Abril 2016

Chris Cornell Barcelona Liceu

Millones de entes cargados de magia flotaron en el operístico Gran Teatre Liceu de Barcelona durante la actuación a una de las figuras más influyentes del rock durante la década de los noventa, hablo del líder de Soundgarden, Chris Cornell. Con tan sólo el acompañamiento de su enorme voz y acústica en mano, con la intermitente ayuda con el violonchelo de Bryan Gibson, uno de los mayores exponentes del rock alternativo fue capaz de llenar en su plenitud el inmenso escenario de tal histórico lugar. Acostumbrado a la sombría y densa imagen que le acompaña cuando forma parte de la formación de Seattle, el célebre cantante viene llevando a cabo, desde 2009, giras alrededor del mundo a modo cantautor, donde desgrana canciones en formato acústico a la vez que interactúa con el público, explicando infinidad de detalles desconocidos por la audiencia. 

Con una coqueta decoración, sobre el escenario se divisaba un backline que sostenía varias guitarras acústicas, cómo si de un concierto de Neil Young se tratase. Con puntualidad británica, el cantante se presentó sobre las tablas con camisa a cuadros abierta, camiseta negra y tejanos ceñidos por dentro de unas botas obreras negras, anunciado la pésima noticia del fallecimiento de Prince, filtrado en prensa minutos antes del inicio del show. A modo de homenaje a la música del genio de Minnesota, Cornell arrancó el show con una sentida versión del Nothin Compares to You, robada y popularizada por la irlandesa Sinead O'Connor

Durante las siguientes dos horas y media, el artista consiguió impregnar de magia y sentimiento cada butaca del Gran Teatre Liceu. Su mayor arma fue principalmente su prodigiosa voz, potente cuando la canción lo exige pero cálida y melódica a la vez. Pero Chris Cornell es también un showman muy efectivo: conversa con la audiencia, se ríe de las peticiones del público y explica historias y anécdotas, rompiendo cualquier barrera entre artista y audiencia. Fue en varias ocasiones cuando el cantante se levantó de su zona de confort para cantar de pie, con armónica incorporada al micrófono, al más puro estilo Bob Dylan. De hecho, del célebre cantautor versión The Times They Are A Changing, pero no fue la única, una versión al estilo blues del Delta del famoso Billy Jean fue una de los mayores aplausos de la noche, así mismo, cómo la espectacular A Day in The Life de The Beatles, que cerró el set principal, hizo levantar al público en jubilo durante varios minutos. Sin embargo, el One de U2, interpretada con letra de la canción de mismo nombre de Metallica ya que la lírica de los irlandeses le parecía "very happy", fue simplemente una anécdota.

El peso del concierto lo llevó el material del reciente esfuerzo en solitario del artista, Higher Truth. Es de resaltar que la adaptación de estos temas en formato acústico sale de manera innata por la propia naturaleza de las canciones, de índole folk-country. Nearly Forgot My Broken Heart, Before We Disappear, o Josephine, sonaron brillantes, al igual que Higher Truth, tema que clausuró el concierto.




Sunshower fue el primer paso de Cornell tras la ruptura con Soundgarden en 1997, de ahí los miedos del artista que rompía completamente con su pasado musical para acercarse a la música de Jeff Buckley o Bob Dylan. EL tema fue grabado para la película Great Expectactions, estrenada antes que el artista sacará al mercado su primer trabajo en solitario, Euphoria Morning, que confirmaba la distancia con su grupo madre. Cant Change Me y When I'm Down, con piano pre grabado, sonaron gloriosas dentro de tales históricas paredes, sin embargo no sonó la canción que le daba título al disco, una de las canciones más bellas jamás grabadas por el artista.

No cabe decir que el material más esperado por el respetable fue el vinculado con los grandes nombres que han formado parte de la carrera del cantante: Audioslave y Soundgarden. De la unión con Rage Against The Machine salieron 3 excelentes discos, que según las malas lenguas, el enorme ego del cantante fue el detonante para que pereciera. I Am The Highway, Like A Stone y Doesnt Remind Me fueron singles y la estructura de la canción le viene cómo anillo al dedo para este tipo de conciertos, por otro lado Getaway Car fue una grata sorpresa. Sin embargo no tuvieron la misma aceptación que con los guiños a Soundgarden, menos de los que uno se podría esperar, tan solo cuatro. Destacó por encima de todas la psicodélica Fell On Black Days, mientras que Rusty Cage ala Johnny Cash, se convirtió en un country que consiguió poner en pie a todo el teatro a golpe de palmas. Black Hole Sun y Blow The Upside World completaron la selección.




Por último, y no menos importante, fue el recuerdo hacía Andy Wood, bajo el parapeto de Temple of The Dog, para servidor, el mejor disco de toda una década. Por supuesto el artista no deja de emocionarse cada noche en el momento de recordar a su amigo, en esta ocasión el recuerdo fue todavía mayor explicando la vez que ambos fueron juntos a ver un show de Prince: "Ambos éramos muy fans de Prince, pero Andy era mucho más fan que yo. Recuerdo estar en un recinto enorme en Seattle, creo que caben cómo 80.000 personas, y normalmente la gente acude a los concierto a beber hasta vomitar, pues bien, antes del concierto Andy ya había vomitado, pero de nervios de poder ver a Prince." La anécdota vino precedida de un Say Hello To Heaven estratosférico, al igual que Hunger Strike y Wooden Jesus. Seguro que Andy y Prince estaban mirando desde arriba.




Chris Cornell, el artista, cantante, músico, ha estado toda su vida gritando cómo si su vida dependiera de ello, la única diferencia es que en el Gran Teatre Liceu pudimos escuchar su vida interior. No necesitó ni orquesta ni bailarines ni cambios de decorados, su guitarra y su voz fueron su propia batuta para hacer sonar tal bella música celestial.

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About Toni Martos

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